Reseña de concierto de Gaueko en El Tubo (mayo 1990)

El primer concierto de Cancer Moon, cargado de expectativas tras las alabanzas a la maqueta y al primer álbum, era cubierto en sus —por lo visto— dos pases, en esta reseña firmada por Tito para El Tubo.

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CANCER MOON.
Gaueko. 29-3-90.

Se batió el récord de taquilla de la última temporada en el Gaueko para poder degustar de la banda más resuelta del actual panorama musical del país. Por lo tanto el ambiente que se respiraba era poco menos que expectante, caluroso, y muy magnético.

El ansiado concierto de Cancer Moon, aunque tuvo un sonido gris y poco nítido, resultó divinamente sustancioso. Y en él se dio cabida a la casi totalidad de su “Hunted by the snake“, una versión del Jean G. de Bowie, y dos descolladas composiciones nuevas en el pase de la una de la madrugada, que a pesar de sonar un poco desbarajustadas, palpaban audazmente la embadurnada esencia de su flotante carcinoma.

El flujo de luz que destellan en vivo es desorbitante y adulador [?]. Y nos iluminan con descriptivos decorados guitarrísticos, que a falta de una posesión de brillantez sónica, son lo suficientemente inquietantes y afrodisiacos. Aparte derrochan una vitalidad que es expuesta y transmitida por todos ellos por igual, aunque con percepciones desiguales por parte de la audiencia ya encantada.

La crispación en el grupo viene dada, en su mayor parte, por su vocalista Josetxo, que se convulsiona y nos desgarra con una voz de mucho resuello y llena de turbias y cromáticas tonalidades. Y ésta además se nos impregna asistida por mantos de electricidad oblicua y tensa, vitriólica y oxigenante, pero siempre excitante.

Y es que el encomio para con Cancer Moon parece nunca querer borrarse, y así nos derraman con exuberantes fascinaciones que no sanan, pero sí te contagian un virus fatal, que es muy capaz de dejarte sensitivamente hecho polvo.

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