Reseña de ‘Flock, colibri, oil’ en Noise Club n.º 1 (1992)

Reseña firmada por Jose Boix para el n.º 1 del fanzine Noise Club.

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CANCER MOON
“Flock, Colibri, Oil”
(Munster)

Pocos grupos españoles habrán despertado tanta espectación [sic] como estos vascos. Después de un primer disco bastante polémico, y tras muchos comentarios sobre su supuesta disolución, parece que siguen en el mundo de los vivos, aunque ese mundo no tiene necesariamente que ser el mismo que el del resto de los mortales: el presente y esperado trabajo atestigua ambos extremos. Menos encerrado en sí mismo que el anterior disco —menos entregado al decadentismo autocomplaciente—, “Flock, Colibri, Oil” les hace superar holgadamente la prueba de fuego del segundo álbum, que es realmente cuando se puede saber si la flauta había sonado por casualidad o había auténtica materia prima. En Cancer Moon la había y la hay: la tensión cadenciosa que anima los surcos del disco se entroniza en una densidad que no por simple es menos efectiva. “Folks” o “White Sky” inciden en ese tipo de logro, mientras que “Stocks” alcanza una casi perfecta combinación de trallazos guitarreros y wha-wha despiadado. “Solution” y “Whole World” se acercan más al rock ruidoso a secas, la psicodelia de “Have You Seen It?” amontona nubes de electricidad. “Indians” aporta el toque surrealista… la voz en un sugerente segundo plano, las guitarras incisivas y desbocadas, todo conjuntado para que el nuevo disco de Yon Zamarripa y José Anitua (hecho con la ayuda de Arturo García y Alvaro Irizar) sea la confirmación definitiva de Cancer Moon.

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