Entrevista en Noise Club n.º 1 (1992)

Entrevista de David Fernández Abel para el primer número del fanzine Noise Club (publicación del sello madrileño Por Caridad Producciones) en la que Josetxo Anitua contesta a una batería de preguntas sobre varios aspectos de Cancer Moon desde sus orígenes hasta la salida del segundo LP, Flock, colibri, oil.

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CANCER MOON

Conversaciones lunáticas en el limbo

A uno, en su labor de enjuiciar, torear y apuñalar por la espalda a muy diversos personajes y grupillos de todos los confines del globo musical, a veces le invade una cierta desazón difícil de explicar. Algo así, si se me permite hacer comprender al sufrido lector de cuitas ajenas que no vienen al caso —pero que habrá que aguantar, ya que quien tiene el espacio en el papel soy yo—, como un resabio de quien se halla pegando berridos en el desierto y que, al fin y al cabo, terminara sus días vistiendo santitos… Cosa que seguro —MUY seguro— reportará más dinero a la economía familiar.

Pero, entre tanta lágrima y sacrificio que supone la vida del crítico (¿alguien ha pensado que, para estar al día, el periodista profesional ha de escuchar el disco de Amistades Peligrosas o el de techno valenciano?), existen ciertos momentos, felices y gloriosos, en los que el día se vuelve mas radiante, los pulmones se ensanchan y el jodido careto de Solchaga deja de acribillar tu úlcera estomacal. Esos días, querido amigo, en el plato del equipo de música yace un objeto inusual: el denominado “disco interesante”.

Y es que uno se siente raro —o quizá viejo, vaya usted a saber— cuando va por la calle y ve que la gente es feliz con cualquier cosa que escucha por la radio, sin criterio; o cuando lee la lista resultante de una encuesta sobre cuál es el compositor (he dicho “compositor”) favorito de los españoles. y en cuarto lugar se encuentra Luis Cobos. Por eso. Cancer Moon (¡cielos, ya era hora de que dijera su nombre!) son, a todos los efectos, una suerte de bastoncillos limpiadores de orejas, en que los sonidos que entran en ebullición desde las estrías del vinilo barrenan sin piedad la mierda acumulada en las orejitas.

Josetxo es la mitad básica de Cancer Moon; circunspecto, de voz grave a través de la línea telefónica, va respondiéndome con toda sinceridad, sin importarle si lo que está criticando es su propia música, mostrando su “estar de vuelta de todo” y saber ya lo que es una vida injusta. Y es que la historia del grupo no ha sido (no es) fácil, con múltiples tropezones debidos a un sinfín de causas. Pero será mejor empezar por el principio…

Yon Zamarripa y yo nos juntamos hacia el 88/89; conocía lo que él hacía desde antes con Los Primitivos o Los Extraños, y me gustaba mucho como tocaba la guitarra, tenía mucho que ver con la música que a mí me gustaba. Empezamos a tocar en casa, y de aquello salían canciones por lo que decidimos grabarlas para tenerlas así, sin otra pretensión. La maqueta resultante nos gusto mucho, y empezamos a enseñársela a la gente, dándonos cuenta de que a ellos les gustaba tanto como a nosotros. Por eso la mandamos a algunas casas de discos por ver qué pasaba. Resulta que a Imposible y a Polar les llamó la atención, nos hicieron ofertas y nos quedamos con la última.

¿Con que intenciones, con que planteamientos empezasteis la historia? ¿Había intención de sonar de alguna forma?

No, no había una intención previa. Hombre, teníamos nuestras ideas sobre lo que queríamos hacer. Ya te he dicho que tocábamos antes en otros grupos, y lo que no pudimos o supimos sacar de esas bandas ha sido por lo que nos hemos guiado para hacer Cancer Moon. Era, simplemente, una válvula de escape.

¿De dónde sale un nombre tan bonito como “La luna en Cancer”?

Fuimos barajando varias posibilidades con nombres sonoros bonitos y que, siendo en inglés, se pudieran entender en castellano. Yon es un fanático de la astrología, y a mí me interesó un poco.

¿Qué tal se llevaba la conexión Bilbao/Barcelona, donde estaba localizada Polar Records?

Bastante mal casi desde el principio. Era muy difícil por la distancia y porque ellos eran como eran, ya que no resultaron ser trigo limpio.

¿En que os fallaron?

Tuvimos bastantes problemas a todos los niveles. Cualquier cosa que quisiéramos la teníamos que pelear a diario. Dinero que nos debían y no nos pagaban, o tardábamos muchísimo en poder cobrarlo. Se aprovecharon de la distancia para darnos largas.

¿Cómo está la situación actualmente con ellos?

Pues en este momento hay una demanda en los tribunales, porque nos deben aún dinero e incumplieron el contrato.

EL IDIOMA DE LA SERPIENTE SIN FIN

Háblame un poco de “Hunted by the snake”, aquel primer disco. ¿Qué vomitaban Cancer Moon en esa oportunidad?

Es un disco que está bien, pero que pudo ser mejor: me sigue gustando mucho más la maqueta anterior al elepé. Salvo tres, las canciones son las mismas: allí vomitamos todo lo que habíamos querido hacer y no pudimos antes. Salió así y a mí son canciones que me gustan; de hecho algunas las seguimos tocando.

Pero, ¿sabíais lo que queríais que saliese de ahí?

El sonido lo teníamos muy claro: piensa que la maqueta tardamos tres meses en completarla. Sabíamos lo que queríamos, desde el primer al último arreglo, y el nivel que tenía que tener el disco. El fallo fue nuestro al querer un productor, cuando lo que hubiéramos necesitado era un buen técnico. Jaime Gonzalo (de la revista Ruta 66, productor de algún disco de Desechables o The Pantano Boas) se ofreció a hacerlo, y debimos pensárnoslo un poco mejor, porque ejerció labores de productor, no de co-productor como habiamos decidido.

Aunque sé que no es la pregunta del millón por su originalidad, ¿por qué se sigue cantando en inglés cuando piensas en tu propio idioma? En “Hunted by the snake” os tomasteis las molestias de traducir las letras al castellano; ¿no seria mejor cantar directamente en una lengua mas comprensible?

Yo antes había cantado siempre en castellano, pero estaba harto de romperme la cabeza haciendo letras. Alguna vez había escrito en inglés y me había gustado; era una especie de reto, de ver si éramos capaces de hacerlo todo así.

El que ese primer álbum acabe en un surco sin fin, ¿no es un tanto típico entre los grupos de este tipo de música?

No lo sé, nos gustaba la idea. Un disco se hace, en un principio, para uno mismo y luego para los demás, por lo que no hay que pensar a priori en lo que puedan decir. Me gustaba porque obliga al oyente a levantarse a quitarlo; la pena es que nos salió mal, porque es demasiado pequeño: en un tocadiscos normal, la aguja llega hasta el final pero hace el “clac” de volver. Nos salió un poco el tiro por la culata.

Has dicho antes que este disco no te acaba de convencer, y un montón de gente lo ha puesto por las nubes. ¿Cómo se casa eso?

Es algo que nos pasa con un montón de cosas. Tenemos las ideas muy claras, pero nunca conseguimos que salgan exactamente como queremos, y eso solo te produce desazón. Sin embargo, a la gente le gusta lo que hacemos…. Yo no lo entiendo.

Desde la salida de Polar, ha habido cambios de formación; ¿cómo han influido?

Siempre que tocas con una formación u otra, ellos te aportan una manera de tocar o de ver la música. Lo que pasa es que cuando hacemos una canción, intentamos que se respete al máximo la idea del sonido que queremos llevar.

DE OCA A OCA, Y DEL LABERINTO A MUNSTER

Antes de enganchar definitivamente nueva compañía, tuvisteis contactos con Romilar-D y con Oihuka. ¿Qué paso entonces?

Cuando todavía estábamos en Polar empezamos a buscar nuevo sello, porque los de Polar nos dijeron que no nos grababan otro disco que nos debían por contrato, ni nos iban a dar la carta de libertad. Lo que querían era vender el contrato, y aunque Romilar estableció contacto al final no llegaron a ningún acuerdo. Así que, para cuando acabara el contrato hablamos con Oihuka que andaba entonces descabezada con la salida de los Goñi a Gor, su nuevo sello. En Oihuka se interesaron por nosotros, pero dijeron que teníamos que esperar a Octubre, que era cuando vencía nuestro contrato con Polar; pero luego resulta que se echaron atrás, por la mala experiencia que tuvieron con Los Bichos, según dijeron.

¿Y que habéis encontrado en Munster Records para haber fichado con ellos?

Pues alguien que nos grabe, que no nos pida explicaciones en un momento dado y que nos deje hacer las cosas un poco a nuestro aire.

Lo de estar siempre en independientes, ¿es por convicción o porque no hay otra cosa?

Hombre, una de las mejores cosas que tiene Munster es que, aun siendo bastante reducido, saca cosas fuera y exporta discos. Si nosotros cantamos en inglés, es toda una ventaja para vender fuera que con ellos puede ser aprovechada, cosa que con una multinacional en principio no tienes, a no ser que tengas un apoyo muy fuerte y seas objetivo para vender en Europa. Lo cierto es que lo que hacemos sería mucho mas difícil de llevar adelante en una multinacianal; aunque, personalmente, no tengo nada contra ellas y no les haría ascos.

Y ahora que por ahí fuera los grupos independientes están enganchando sitio en las multinacionales —caso de Nirvana, Sonic Youth, etc.— ¿va a llegar el momento también en este país?

Me parece una total incógnita así que me es imposible aventurar nada a ese respecto. Hombre, que fuera posible, ¡claro que me gustaría!, pero no lo veo nada fácil. Quiza debieras preguntar a los encargados de los fichajes de las grandes compañías cual va a ser su criterio a partir de ahora.

BICHO, SONORIDAD, PASTEL

Cambiando de tercio, me parece que seguís colaborando con otra gente…

Bueno, yo colaboré con Los Bichos porque Josetxo me llamó, diciendo que creía que debía cantar yo un tema de su último disco así que ensayamos y la grabamos; fue muy divertido. Nuestro antiguo batería empezó también a tocar con ellos, y al final por cuestiones de trabajo, nos dejó y se quedó con ellos. No nos hemos prodigado mucho mas, pero yo considero algo sumamente enriquecedor.

¿Por que “Flock, colibri, oil”, título de su nuevo disco?

Es una simple asociación de palabras cuya sonoridad nos atraía.

¿Y que tiene de nuevo este elepé?

Creo que tiene otro tipo de melodías, mas armónicas. La voz esta tratada de otra manera, mas suave, mas oculta dentro del sonido global; eso es lo que te puedo decir por mi parte, lo que yo he hecho. Hay alguna canción en la que hemos llegado a un sonido más “pop”, por decirlo de alguna manera.

¿Y todo eso es premeditado o es simple evolución natural?

Es algo que vimos ya antes de grabar, sabíamos que estaba ahí, pero salió a la hora de hacer las canciones sin ningún tipo de pretensión.

¿Por qué ambas caras tienen un titulo genérico (“Welfare recording” y “War against smoke”), casi en plan conceptual?

No, tampoco es que sea eso. Esos fueron títulos alternativos para el disco; una vez que los tienes ya los sacas de alguna manera.

Las letras, ¿las pide la música?

Sí, normalmente sacamos las melodías. y a partir de ahí las letras.

¿Y qué os gusta contar?

Bueno, es algo mas intuitivo que todo eso, no premeditamos nada; oímos la melodía y vemos que es lo que puede entrar ahí. Normalmente se empieza con una frase, y a partir de ahí enganchas una con otra. Hay veces en que no encuentras ningún tema, y entonces pasas de la letra.

La presentación de los discos, las portadas son muy curiosas.

En el primero nos ayudo una amiga: le dimos la idea que teníamos —que fuera una especie de logotipo— y ella la hizo; la parte interior es un fragmento de una pintura de Yon. Para el segundo hemos utilizado también un pastel de Yon, y yo trabajé sobre ello.

EXTRAS

Me parece que en el CD va a haber novedades.

Sí, habrá un par de versiones (Suicide, Scientists); ambas son nuestra aportación a un par de “discos-homenaje”. También habíamos pensado editar una cinta con temas inéditos grabados en un “cuatro pistas”: canciones como “Indians”, la que cierra el disco, y que en principio parecen casar mejor con el formato cassette. Pero esto lo hemos pospuesto hasta que dispongamos de mejores medios y no quede tan primitivo como han resultado las primeras pruebas.

Antes me has hablado de la posibilidad de editar fuera. ¿Cómo lo estáis viendo?

Por ahora, de ninguna forma. De hecho el vinilo ya no funciona fuera, o al menos lo hace a un nivel muy bajo, y estamos a la espera de la edición en compacto para que Munster, me imagino, lo mueva por ahí. De todas maneras, nos han ofrecido tocar en Francia, y ya iremos
saliendo.

¿Cómo son las nuevas generaciones de músicos para Cancer Moon? ¿Os interesan?

Sí, claro. Cada día encuentro menos cosas interesantes, pero siempre hay algo; aunque recurro cada vez mas a cosas antiguas. Codeine. My Bloody Valentine y otros son grupos que me pueden sorprender en algún momento con un sonido nuevo, distinto al habitual.

¿Y bandas de aquí?

Bueno, están los Penelope Trip, Los Bichos y poco más.

¿Como son vuestras actuaciones?

No podemos ensayar mucho, así que solemos llevarlo todo sujeto con alfileres y hacemos lo que podemos. Lo cierto es que yo siempre salgo hundido de todos nuestros conciertos. ¿Qué si hay sitios donde tocar este tipo de música? Hombre, sí; pero son sitios muy pequeños o gaztetxes, y cada día son menos, porque hay una especie de conspiración para acabar con estos locales.

Las canciones de Cancer Moon, ¿se pueden leer o mirar? ¿Dan mas de si que lo que es la parte sonora?

Bueno, ahora estamos grabando un vídeo de “Solution”, por lo que parece que sí podemos visualizarla. Las letras pueden —o, al menos, pretenden— sugerir imágenes; lo que fallan son los medios porque no tenemos con qué hacerlos. Nos interesa crear en el oyente un estado; y si unas imágenes o unas luces te pueden ayudar a crearlo tanto como la música, entonces ¿por qué no lo vas a utilizar?

¿Cómo ves el futuro inmediato del grupo?

La verdad es que no se si lo veo; llevamos tanto tiempo ahí sin lograr nada… Es como si estuviéramos en un limbo perpetuo, y no sé si saldremos de éI.

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