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Crónica del concierto en Actual 93 (1993)

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J. Sainz firmó este texto, publicado en un medio a identificar, que analiza la actuación de Cancer Moon en el festival logroñés Actual en el que se incide misteriosamente en la expresión «recuerdos underground» que también utilizaba Estíbaliz Espinosa en su reseña para Rockdelux.

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A la sombra de la luna llena

“Cancer Moon” despertó recuerdos “underground” con un potente concierto

J. SAINZ. LOGROÑO

Todas las sombras que la luna llena dibujó sobre la ciudad parecían en la noche del viernes haberse reunido en una cueva frente a un grupo de licántropos. “Cáncer Moon” hizo brillar su piel serpenteante y sedujo al público que, entre trago y trago, contemplaba una escena calcada de algún viejo tugurio. Vestigios de una época pasada y confusa, mareadamente lúcida; recuerdos de la “Velvet Underground” o de “Screaming Trees” y una fuerte dosis de oscurantismo y distorsión musical afloraron en el subsuelo del abarrotado Pub Continental.

“Cancer Moon” vive un sueño negro y profundo, el sueño de la serpiente del ruido. Josetxo Anitua y Jon Zamarripa, voz y guitarra, respectivamente, atrapan al público a través de ese reptil de garaje. Radicales e indómitos en directo, los bilbaínos apuntan matices de naturaleza rebelde e internacional. La contundencia de su estilo no hace sino aumentar el calor del resultado.

En Logroño demostraron su gran categoría y la extrañeza de su estilo. El público se empapó con los “Cancer Moon” desde el principio, pero sólo al final del concierto se estableció una verdadera comunión entre ambos.

Una atmósfera tan asfixiante como el torrente que impulsa el motor de este grupo se generó a la sombra de esa luna llena tan propicia a los fenómenos extraordinarios. La noche del viernes sirvió para recuperar el ambiente privado, casi clandestino, de las veladas de invierno en un rincón de bar. La maquinaria humana de “Cancer Moon” mantuvo el ritmo de esa noche a la sombra de la luna llena.

Breve reseña del concierto en Actual 93 (febrero 1993)

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Extracto de la reseña sobre el festival Actual publicada en el n.º 94 de Rockdelux.

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(…) En un ambiente semiclandestino, por tratarse de un bar de los subterráneos de Logroño, CANCER MOON nos envolvió con su música introvertida, atmosférica e internacional. Los bilbaínos Josetxo Anitua (voz) y Jon Zamarripa (guitarra) resultaron tan radicales e indómitos en el escenario, sin artificios y con recuerdos del underground como ya intuíamos por sus discos. En una atmósfera asfixiante lograron una comunión perfecta con el público a través de la plasmación de su segundo LP, “Flock, Colibri, Oil”. (…)

Reseña de ‘Flock, colibri, oil’ por Luis Mario Quintana (1992)

Reseña firmada por Luis Mario Quintana, alias El Profe, en la Guía Semanal de Segovia en una fecha a determinar (Gracias a Matilde por la identificación del medio).

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Hace ya más de dos años que consiguieron grabar su primer álbum (“Haunted by the snake”) y desde entonces han pasado un período de incertidumbre y dudas respecto a su futuro. Afortunadamente todo acabó y Munster Records nos devuelve a este grupo del País Vasco con un nuevo elepé. Cancer Moon es un banda de muchos quilates que maneja con envidiable seriedad los ambientes más agrios y oscuros del rock con una intensidad y maestría como pocos en este país. Una buena mezcla y producción de Thiery Duvigneau (alias Kid Pharaon) pone la guinda a uno de los mejores trabajos que se han hecho en España dentro de su contexto. Y Jon Zamarripa (su guitarrista y principal compositor) como un músico de primera línea, Intenso, agresivo y con mucha personalidad.

Reseña de ‘Flock, colibri, oil’ en Abus Dangereux n.º 28 (octubre-noviembre 1992)

Reseña publicada en la revista francesa Abus Dangereux y firmada por C. M.

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Musicalement, je préfère cet album au premier. La valse ininterrompue de la guitare, le long ruban sonore et inspiré sont peu différents. On sent, cependant, que le métier est mieux rentré, ce qui se traduit par un jeu plus subtil et équilibré de la part des musiciens (passés de trois à quatre). Et rien n’empêche les variations de rythmes et d’intensité. Le disque a été réalisé au Chalet et —c’est précisément là que le bas blesse— produit par Yon & José (chant et guitares), les deux piliers du groupe. Tout ce qui est vocal, surtout, souffre de bâillonnement, de tendances à l’étouffement, sûrement involontaires mais apparentes et gênantes. Ces manquements au respect des proportions portent un peu préjudice au son et me pousse à croire que le producteur précédent aurait dû être conservé. Ce serait dommage de se laisser arrêter par ce problème. Cette sorte de rock proche par exemple de celui des excellents Dirty Hands (Cancer Moon sont Espagnols) trouve sa meilleur définition dans le titre du premier LP du groupe: hanté par le serpent… un soir de pleine lune de préférence.

Traducción:

Musicalmente prefiero este álbum al primero. El baile ininterrumpido de la guitarra y la amplia e inspirada paleta sonora son muy parecidos. Se percibe, sin embargo, que el oficio está mejor encajado, lo cual se traduce en un juego más sutil y equilibrado por parte de los músicos (que pasan de tres a cuatro). Y nada entorpece las variaciones de ritmos y de intensidad. El disco ha sido realizado en el Chalet y está —es precisamente ahí donde se resiente— producido por Yon y José (cantante y guitarrista), los dos pilares del grupo. Toda la parte vocal, sobre todo, está amordazada, con una tendencia a apagarse seguramente involuntaria pero notoria y molesta. Estas carencias con respecto a las proporciones suponen un pequeño perjuicio al sonido y me hacen creer que deberían haber conservado al productor anterior. Sería una lástima verse frenado por este problema. Este tipo de rock, cercano por ejemplo al de los excelentes Dirty Hands (Cancer Moon son españoles), tiene su mejor definición en el título del primer LP del grupo: encantado por la serpiente… preferiblemente en una noche de luna llena.

Reseña de ‘Flock, colibri, oil’ en Ruta 66 n.º 75 (julio-agosto 1992)

Cancer Moon en Ruta 66 nº 75

Reseña de Ignacio Julià para Ruta 66.

CANCER MOON «FLOCK, COLIBRI, OIL»
Munster

Después de un sensacional primer elepé —«Haunted By The Snake»— una de las promesas del rock underground nacional se veía frenada en su impulso por culpa de una discográfica que nunca supo qué hacer con ellos. La historia de siempre. Tres años han tardado en volver a levantar cabeza, y lo hacen con una grabación que es una clara afirmación de que han mantenido intactos su carisma y su potencial. Grabado en Burdeos, en los estudios de Kid Pharaon —que produce, orquestando una sonoridad menos elaborada, más cutre que en el anterior LP—, «Flock… » traduce a música el inhóspito mundo interior de Jon Zamarripa. Y lo hace sin consignas de ningún tipo. Aquí no valen las etiquetas, sólo la comunicación sin paliativos, la descarga eléctrica articulándose en liberación emocional. Los universos paralelos visitados por esta música se caracterizan por una ponzoñosa densidad, una venenosa intensidad. Los nuevos Cancer Moon pueden ser apabullantes, dinámicos o melódicos, pero también inquietantemente atmosféricos. Pocos grupos tenemos en territorio nacional con tanta… uh… personalidad. Lo único que se les podría tirar en cara es lo críptico de las letras —¿dónde van con un título así?—, pero sospecho que no sabrían ser más transparentes. Es su estigma, y su grandeza.

Reseña de ‘Flock, colibri, oil’ en El Mundo (24 de agosto, 1992)

Firmada por F. Chacón.

MÚSICA
NUEVO DISCO
Cancer Moon, retorno al garaje del rock

Regresan los reyes del «sonido garaje» en Euskadi. Cancer Moon. Un dúo integrado por el guitarrista Jon Zamarripa y el vocalista Josetxo Anitua que se mueve a medio camino entre Eibar y Bilbao. Esta formación retorna al panorama discográfico con un segundo elepé, titulado Flock, colibri, oil.
La nueva colección de canciones, editada por el sello independiente vasco-madrileño Munster Records, los confirma como cabeza de lanza de ese pequeño movimiento de bandas vascas que cantan en inglés —La Secta, Los Clavos—. Representantes del rock áspero y psicodélico con innegables reminiscencias de los sesenta, los componentes de Cancer Moon continúan fieles a sus características pesadillas sónicas.
En esta grabación, efectuada en los estudios Le Chalet de la localidad francesa de Burdeos, se vuelve a poner al descubierto todo el cúmulo de sus influencias: The Velvet Underground, The Stooges, Screaming Trees, Sonic Boom, Dinosaur Jr., etc. El culpable de la plasmación de este legado no es otro que Kid Pharaon, el guitarrista francés que ha coproducido el disco.
Como ya es habitual en Munster Records, la nueva entrega de Cancer Moon va a ser distribuida en varios países: Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Francia, Suecia y otros. Siempre dentro de un circuito especializado y totalmente independiente.
El dúo vasco ya se distinguió hace un par de temporadas con su primer trabajo, Hunted by the snake y publicado por el sello Polar Records. Una irrupción pujante que garantizó su consideración como uno de los más prometedores grupos de culto de todo el Estado.
Jon Zamarripa y Josetxo Anitua tienen ya un largo historial a sus espaldas. El primero se inició en formaciones como Gazte Ilak [sic] o los muy recordados Primitivos, que renovaron con su desparpajo la escena bilbaina de mediados de los ochenta. En cuanto al otro, formó parte de bandas tan legendarias en el panorama vasco como Los Extraños, Los Raros, La Tercera En Discordia y Jugos de Otros*.
Anitua imprime la auténtica fuerza y personalidad al directo de Cancer Moon con sus características posturas retorcidas y, en ocasiones, hasta provocativas.
En palabras del crítico catalán Santi Carrillo —de la revista Rock De Lux—, «la originalidad de la propuesta de Cancer Moon radica en asumir hasta las últimas consecuencias la no ruptura de un rock previsible en su formato pero estruendosamente reconfortante en sus vapuleos, que son controlados al milímetro en un alarde de dominio sobre la masa de volumen creada. Sobra, quizá, el poso siniestro que se esconde en algunos pasajes o recortes vocales».

 

NOTA*: El autor comete un error adjudicando la presencia en Los Raros y Los Extraños a Josetxo Anitua, cuando en realidad fue Jon Zamarripa.

Reseña de ‘Flock, colibri, oil’ en Rockdelux n.º 89 (septiembre 1992)

Rockdelux n.º 89 (septiembre 1992)

Reseña escrita por Quim Casas.

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“Flock, Colibrí, Oil” posee el mismo tono incandescente del anterior y primer trabajo de los bilbaínos Cancer Moon, “Hunted By The Shake”: garage feroz sin fisuras ni contemplaciones, noise, Detroit y algo más. Cosas importantes, pero no muy determinantes a tenor de los resultados, han ocurrido entre disco y disco (ver RDL 88), pero quizás el impacto inicial se haya amortiguado algo, como ha sucedido con otras bandas de similar estirpe —Desechables, Pantano Boas, Los Bichos—.
Cancer Moon, no obstante, siguen engendrando chispas de verdadera electricidad —la guitarra que no cesa en “Stocks“, la pieza más redonda del disco junto a “Ink“—, siguiendo directrices básicas y desnudas de todo artificio. Incluso cuando suenan algo miméticos pueden generar un toque de distinción, y el oscurantismo siniestro de algunos de sus pasajes —”Indians“, una home recording con guitarra dislocada, percusiones lúgubres y voz malsana— casa bien con la tensión sonora y la incisión rítmica que supuran las restantes estrías del disco.

Reseña de ‘Flock, colibri, oil’ en El Diario de Cádiz (1992)

Reseña aparecida en el Diario de Cádiz y firmada por S. C.

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PERSEVERANTES Y HONESTOS

Cancer Moon ■ «Flock, Colibri, oil» (Munster Records)

Dos años después de que impresionaran con su primerizo «Hunted by the Snake», los bilbaínos Cancer Moon vuelven a las andadas con su esperado segundo álbum. Nuevas canciones, nueva formación —dando entrada a Alvaro Irizar al bajo y a Arturo García a la batería— pero similares, que no repetldos, planteamientos. La incontenible fuerza de su música se conduce hábilmente en torno al universo de las seis cuerdas, tramando pequeños mundos en forma de canciones donde la guitarra de Yon Zamarripa abre camino para que José Anitua coloque su voz. Grabado en los estudios Le Chalet de Burdeos, «Flock, Colibri, Oil» aparece como un notable nuevo paso en la carrera de una banda dispuesta a perseverar en el rock alternativo de forma coherente y acertada. Ojalá pudiéramos contar con algunos más como ellos.